La isla siniestra
En 1954. Teddy Daniels, un investigador, junto a su nuevo
compañero se traslada a una remota isla para investigar la inexplicable
desaparición de una mujer del psiquiátrico Ashercliffe, único complejo
carcelario de la isla. Estando rodeado de psicópatas, sin poder salir de la isla, debido al acecho de un
huracán y siendo acosados por los médicos, que parecen no querer que se
descubra el misterio, pronto se dará cuenta de que la atmósfera asfixiante le
hace enfrentarse a sus propios miedos, miedos que le perseguirán hasta
perturbarle tanto, que nada será lo que parece.
La angustia del lugar, la desesperación del protagonista y
su "laberinto mental" (sobradamente bien representado en su
guión, proporcionándonos pequeñas pistas
a lo largo de todo el metraje -una frase o una imagen que se repite, pequeñas
incoherencias, que a medida que avanza el film se antojan muy coherentes)
contagia al espectador, que se ve inmerso en una historia que parece lo que no
es: con un intrigante inicio, un desarrollo lleno de incertidumbre y,
finalmente, un desenlace que nos deja boquiabiertos.
Me gusta mucho este tipo de películas en donde no te das cuenta de las intenciones genuinas del protagonista. Es verdad que la manera en la que presentan a la isla y sus habitantes, logra producir en uno la intriga que irá gradualmente creciendo ante las incoherencias que explotan en la cabeza del agente Teddy Daniels durante su investigación. Sin embargo, lo extraño, aquí, resulta ser insuficiente.


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